En un ambiente cálido y cuidado, reunimos relatos de transformación, creatividad y propósito. La consigna fue simple y poderosa: cuando una historia se cuenta, otra se anima a empezar. Entre tazas de té, texturas nobles y detalles artesanales, cada testimonio dejó una huella.
Hablamos de estilo como expresión de identidad: vestirnos para habitarnos, elegir piezas que nos abracen en cada etapa y nos recuerden que la elegancia también es serenidad, coraje y comunidad.
Gracias a quienes fueron parte y a quienes preguntan por lo que viene: esta experiencia es el inicio de una serie de encuentros pensados para conectar, inspirar y celebrar lo femenino desde un lugar auténtico y consciente.








